Sobre Nosotros
Antes de ser Díaz Lázaro Abogados, fuimos dos abogados jóvenes en un despacho de 200 personas. Allí aprendimos muchísimo. También aprendimos lo que no queríamos ser: abogados que miran el reloj cuando un cliente llora, que miden cada minuto en euros, que nunca dicen «no lo sé».
Un día, tomando café en una plaza cualquiera de Madrid, decidimos saltar. Sin red, sin clientes, sin oficina. Solo con nuestras ganas de hacer las cosas de otra manera.
Los primeros meses fueron duros. Pero poco a poco llegaron los primeros clientes. Y se quedaron. Y nos recomendaron. Y hoy, 15 años después, seguimos tomando ese mismo café cada mañana, agradecidos y convencidos de que hicimos lo correcto.